¿Por qué me enamoré en Hawái, de Hawái?

Lifestyle ¿Por qué me enamoré en Hawái, de Hawái?

¡Aloha, Lunáticos! Este año, me regalé un viaje a Hawái para celebrar mi cumpleaños número 50. Fue algo genial para mí porque lo estaba ansiando.

He esperado durante muchos años, probablemente desde que era pequeña, para visitar Hawái. Siempre pensé en cómo sería esa experiencia, pero lo que viví ciertamente no fue lo que esperaba. Fue más allá de lo que veía en la Isla de la Fantasía y Hawái 5-0… cuando todo era diferente.

Entonces, esto es lo que me pasó. Me enamoré en Hawái. Con Hawái.

Y sus puestas de sol… Pasé ocho días visitando O’Ahu y Big Island.  Los primeros cuatro días, estuve en las áreas de Honolulu y Waikiki, subí a Diamond Head, fui a un Luau y también visité North Shore. Pasé los próximos cuatro días en Big Island, cerca del área de Kailua-Kona.

Lo que pasé en ambas islas fue impresionante, empezando por las puestas de sol. Es que yo he visto puestas de sol desde Rincón, Puerto Rico; desde Clearwater y Sanibel en Florida; desde Huntington Beach, California, y desde los Cliffs of Moher en Irlanda. Nunca he visto nada tan mágico como las puestas de sol que vi desde Honolulu y desde

Kailua Kona en Hawái.

El Creador no vaciló al poner todos los colores y toda la energía en las puestas de sol en Hawái.

Me enamoré. Simplemente sentada allí, mirando el agua y viendo las puestas de sol. Para mí, al menos, es solo una prueba de que el Universo es simplemente perfecto.

Entonces llegué a Big Island

Volé de Honolulu al aeropuerto de Kailua-Kona mirando por mi ventanilla todo el tiempo. A medida que nos acercabamos al aterrizaje, no dejaba de preguntarme “¡¡Dios mío!! ¿Por qué demonios dejé Honolulu para venir a una roca!?” En mi opinión, todo lo que vi desde mi ventanilla fue solo una roca con muy poco verde. Estaba tan equivocada.

En el momento en que aterricé, sentí que la energía de la Madre Tierra estaba viva. Latía a través de mis pies y en mi corazón. Y puede sonar un poco romántico o un poco etéreo, ¡pero fue increíble! Tienes que estar allí para sentir esa magia.

Había reservado un viaje en helicóptero para sobrevolar el Parque Nacional de los Volcanes para el día siguiente, el domingo 3 de septiembre. Esperaba ver esta enorme y majestuosa montaña o estructura que había entrado en erupción varias veces en los últimos milenios. No fue así.

La elevación del volcán fue  gradual hacia el cielo. Así que no estaba tan abrumada como pensaba.

Manejé alrededor de una hora y 15 minutos más o menos hacia el este hasta Hilo para tomar mi viaje en helicóptero. Todo el viaje fue tan tranquilo. Habían muy poco tráfico, lo que me tenía un poco preocupada porque no veía parada por ningún lado. No recuerdo haber visto una gasolinera, ni una parada de descanso, ni un hospital, ni nada intermedio desde Kona hasta Hilo, así que estaba un poco preocupada por conducir sola.

Hilo es una comunidad linda. Bien cálida. Una vez que nos subimos al helicóptero, simplemente no podía hablar. No dije ni una palabra en todo el vuelo.

Mientras que los demás pasajeros estaban haciendo preguntas, yo estaba tomándome todo el panorama desde el momento en que levantamos. Miramos las costas de Hilo, las casas, las granjas, las cascadas y ahí estaba, el primer volcán.

La mayoría de la gente probablemente lo vería como un gran agujero en la tierra, pero para mí, de nuevo, fue sentir la energía y la vibra en el aire.

Me quedé sin palabras. ¡Que es aún más sorprendente porque yo no me callo! Y aunque todo eso fue genial, ¿qué me hizo enamorar, qué me hizo realmente enamorar… Fue la gente. Fue la forma en que me trataron desde el momento en que llegué al aeropuerto de Boston. Todas las personas que conocí en la aerolínea fueron muy dulces, amables y cariñosas. Lo necesitaba.

Siempre sonriendo, siempre yendo más allá de lo que estuve acostumbrada a ver aquí en el frío noreste. Incluso me sorprendió estar en Boston recibiendo este tratamiento. Y no me malinterpreten, me gusta Boston, pero esta fue una experiencia super diferente.

Una vez que llegué a O’Ahu y Big Island, ese tratamiento no cambió. Todos me trataron muy amablemente, sin importar quiénes eran o quién soy yo. Supongo que tiene que ver con que soy una Latina que viaja sola y probablemente estén más acostumbrados a ver turistas estadounidenses, europeos y japoneses que alguien como yo. Así que fueron muy mas allá de lo normal, creo – pero sea la razón que sea, estoy muy agradecida.

Volveré a Hawái, esa es una promesa que me hice. Estoy enamorada. Hay algo en mi corazón que bombea de manera diferente. Descubrí que también hay muchas similitudes entre Hawái y Puerto Rico, que es mi verdadera casa.

Al mismo tiempo, hay una vibra y una energía especiales en Hawái que ni siquiera puedo encontrar en casita. Y no se equivoquen, mi casita es Puerto Rico. Sin embargo, Hawái es muy diferente.

Así que, si alguna vez tienes la oportunidad, pon Hawái en tu lista de deseos. No te arrepentirás de esa decisión. Espero que esta información te dé una idea de por qué deberías ir.

¡Hasta la próxima, y recuerda seguir viviendo tu vida y viajando libre para siempre! Mahalo (Gracias) por leer.

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